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El Aborto en el proyecto de código penal

 

Introducción,

 

Es el aborto causado o provocado viable en nuestro sistema legal?; Es sostenible la tesis “liberal” del aborto causado o provocado desde un punto de vista objetivo, técnico, científico?, y más aún, Es “conveniente” la aplicación de las teorías liberales del aborto causado o provocado?

Estos son los problemas que abordaremos a continuación, tratando en todo momento de mantener un punto de vista objetivo y científico, o al menos lógico y desapasionado.

 

El derecho a la vida

 

El quid del asunto siempre ha sido el derecho a la vida, y más precisamente, desde qué momento debe protegerse la vida.

Esto es así porque el aborto causado o provocado es, al final, una decisión tomada por sujetos de derecho indiscutibles, pletóricos de derechos humanos que les protegen, sobre la continuidad de la vida de otro “sujeto” cuyo carácter de sujeto de derecho es discutido, y por lo tanto se ve limitado en el goce de los mismos.

El derecho a la vida es protegido universalmente, y nuestra constitución lo plantea en su artículo 43[1] sin hacer distingos sobre el momento en que un ser humano debe ser considerado como vivo, aunque nuestro Código Civil ilumina nuestro camino refiriendo que, “El feto se tendrá como nacido cuando se trate de su bien; y para que sea reputado como persona, basta que haya nacido vivo.”[2]. Así que si entendemos como feto al “Embrión de los mamíferos placentarios y marsupiales, desde que se implanta en el útero hasta el momento del parto.”[3], entonces hablamos prácticamente del momento mismo de la concepción, y en similar sentido se dirige el artículo 76[4] de la constitución al referirnos que la libertad de decisión del padre y la madre del futuro sujeto llega hasta la posibilidad de concebir o no, y cuantas veces hacerlo, pero no más allá, refiriendo el constituyente más adelante, que la maternidad debe ser protegida desde el momento de la concepción.

Entonces, solucionamos el problema básico del momento en que la vida comienza a gozar de protección, la vida debe protegerse desde el momento mismo de la concepción, y constitucionalmente le está vedado a todo sujeto el decidir sobre la continuidad o no del desarrollo del feto.

 

Causas – Consecuencias

 

Las teorías liberales justifican el aborto causado o provocado con diversas argumentaciones, que van desde el más radical desconocimiento del carácter de sujeto de derecho del feto en todo grado de desarrollo, sometiendo su futuro al arbitrio de la madre como si fuese un simple objeto, hasta las más solapadas tesis sociales que engloban causales de sobrepoblación, salud pública, pobreza extrema, violación, etc.

Según todas estas teorías el problema se encuentra localizado en el producto de un acto reproductivo (el feto), que es objetivamente evitable, y en todo caso prevenible a través de métodos anticonceptivos.

Otro enfoque, que enfrenta frontalmente al anterior, sería el pensar que el problema se encuentra, no en el producto del acto reproductivo, sino en el mismo acto reproductivo y en consecuencia atacarlo antes de que se realice, en una verdadera profilaxis social.

El problema con esto es que este enfoque causalista está cargado de un alto contenido axiológico, al imponer sobre los sujetos restricciones en sus actos derivados de la inherente obligación en todo sujeto de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente, en pocas palabras, se obligaría al sujeto a ser responsable de sus actos, cosa que hace a este enfoque, tremendamente impopular.

Las teorías liberales, en cambio, liberan al sujeto de la responsabilidad por su conducta ofreciéndole alternativas a su desenvolvimiento despreocupado, le ofrecen la oportunidad de desentenderse de las consecuencias de sus actos, lo cual hace esta opción increíblemente tentadora.

 

El Proyecto

 

El nuevo proyecto de Código Penal, pretende traer consigo un nuevo enfoque al país, y es la introducción en nuestro sistema legal de la teoría liberal del aborto causado o provocado, con dos únicas restricciones, un límite de “edad” para poder diferenciar al feto objeto, del feto sujeto, y comenzar a considerarlo vivo (de doce semanas) y una restricción de orden profesional, que le niega a todo sujeto que no sea profesional de la medicina la posibilidad de realizar un aborto, todo lo demás, si existe la voluntad de la madre, está permitido.

Este proyecto acoge sin miramientos todas y cada una de las argumentaciones de la teoría liberal, oponiéndose, como hemos visto, a la propia constitución nacional al fijar sus propios criterios de valoración de protección a la vida del feto, con excepción del artículo 239[5] que habla del aborto terapéutico y que no puede subsumirse como una violación al derecho a la vida, por estar contrapuestos los derechos a la vida de la madre y el feto.

Es clara además la falta de técnica legislativa del proyecto, al ser los redactores incapaces de subsumir en un solo tipo las clases de abortos no delictivos, cosa que pudo haber sido hecha sin ninguna consecuencias y que se entienden como la búsqueda de justificaciones injustificables a los desaguisados planteados.

 

Conclusiones

 

Asistimos, sin lugar a dudas, a la posible adopción inconstitucional de la teoría liberal del aborto causado o provocado, que más allá de ser un alivio a la problemática de crecimiento irracional de la población de bajos recursos, con los problemas sociales y de salud pública que éstos generan, podría convertirse en el germen de una promiscuidad subsidiada por el estado, la cual a su vez, traería otros problemas de salud pública.

No se puede permitir que las medias verdades disimulen o pretendan explicar la realidad, nuestro marco constitucional no permite de ninguna manera esta despenalización al término voluntario de una vida en indefensión.

El creer que la solución al problema del aborto, que no es más que el problema de la maternidad y paternidad no deseada ni planificada, es atacar la consecuencia, al feto, en vez de entender que el problema es la falta de profilaxis social, de la planificación de la maternidad o paternidad, o la práctica del llamado “sexo seguro”, puede ser extremadamente cómoda a algunos, pero al final no será nunca otra cosa que una falacia.

Será importante entender entonces, que el aborto, como problema, nunca será eliminado de la sociedad, a menos que el hombre cambie de manera intrínseca algún día. Entendiendo esto, una mente razonable debe asumir la actitud de tratar de reducir el problema a una mínima expresión a través de la falta de estímulo a las conductas causales, y sobre los casos que se planteen, decidir si se debe actuar a favor de quien causa el problema con sus acciones, o de quien es el resultado inocente de una conducta irresponsable[6].

 

subiendo


 

[1] Artículo 43. El derecho a la vida es inviolable. Ninguna ley podrá establecer la pena de muerte, ni autoridad alguna aplicarla. El Estado protegerá la vida de las personas que se encuentren privadas de su libertad, prestando el servicio militar o civil, o sometidas a su autoridad en cualquier otra forma.

[2] Artículo 17 Código Civil.

[3] Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, Edición 1998.

[4] Artículo 76. La maternidad y la paternidad son protegidas integralmente, sea cual fuere el estado civil de la madre o del padre. Las parejas tienen derecho a decidir libre y responsablemente el número de hijos o hijas que deseen concebir y a disponer de la información y de los medios que les aseguren el ejercicio de este derecho. El Estado garantizará asistencia y protección integral a la maternidad, en general a partir del momento de la concepción, durante el embarazo, el parto y el puerperio, y asegurará servicios de planificación familiar integral basados en valores éticos y científicos.

[5] Artículo 239.- Aborto terapéutico. No es delictuoso el aborto practicado por un médico si tiene el consentimiento de la gestante, cuando médicamente se diagnostique como necesaria la interrupción del embarazo para eliminar un peligro grave para la vida o salud de la embarazada. Tampoco incurre en delito el médico que practique el aborto sin el consentimiento de la embarazada y para salvar la vida de ésta, cuando por su eventual gravedad no haya podido expresar su asentimiento.

[6] Esta última conclusión pudiera no parecer válida en el caso del embarazo producto de una violación, ya que este no responde a la actitud irresponsable de la madre, pero debemos recordar la protección a la vida, y no se puede pretender la resolución de las consecuencias de un delito con la comisión de otro.